Carlos Fernández-Pello

«Tombstones are not flat»

Premi Miquel Casablancas 2017 (Proyecto)

Tombstones are not flat es una propuesta que pone en contacto dos cosas tan dispares como la biología de los líquenes y la arquitectura posmoderna, a través de algo tan delirante como la idea de inmortalidad. El proyecto toma su nombre de una expresión usada por la micóloga Anne Pringle al describir su metodología de investigación sobre la longevidad de los hongos. A su afirmación de que las lápidas son perfectas para el estudio de los líquenes, al tratarse de superficies planas, se le añade una negación basada en las teorías de arquitectura procedimental del arquitecto Shusaku Arakawa y la poeta Madeline Gins.