El proyecto explora la relación entre gesto, símbolo y tecnología a partir de acciones mínimas —conectar, desconectar, señalar— entendidas como rituales contemporáneos. Desarrollo un alfabeto híbrido que combina iconografía religiosa, folklore y geometrías sagradas con tipologías de tomas de corriente y objetos domésticos, creando un sistema simbólico donde lo cotidiano adquiere una dimensión tecno–espiritual. Este lenguaje se expande en pinturas y dibujos que funcionan como paisajes internos y diagramas pseudo–técnicos de máquinas que parecen traducir energías invisibles, aunque siempre desde la falla o la interrupción.






















